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Diseño web

Cómo contratar un diseñador web sin arrepentirte (5 preguntas que deberías hacer antes)

Lo que pasa cuando confías ciegamente en el diseñador equivocado — y las preguntas que lo evitan.

14/07/2026

Dos personas revisando un proyecto web juntas frente a un portátil

Contratar a quien te hace la web es una decisión importante y, muchas veces, sale mal. Casi nunca es porque el diseñador sea malo. Suele ser porque nadie le explicó al cliente qué preguntar antes de decir que sí.

Dos historias que he vivido de cerca

Un cliente llegó sin web, literalmente. Su diseñador anterior trabajaba con él por canje y, cuando la relación se rompió, se llevó el hosting. De un día para otro, la web desapareció. Recuperé lo que pude de la caché, compramos un dominio nuevo, contratamos hosting y lo reconstruimos todo. Salió bien, pero el daño ya estaba hecho.

Otro cliente llevaba años pagando a distintos profesionales para que le parchearan la web, y ya había gastado más de 12.000 € en arreglos.

En los dos casos, el problema no fue la tecnología. Fue que nadie les explicó qué estaban comprando ni qué podían exigir.

Cinco preguntas antes de firmar

  • ¿A nombre de quién van el dominio y el hosting? Siempre al tuyo. Si están en la cuenta del diseñador, dependes de él.
  • ¿Qué pasa después de la entrega? Pregunta cuánto dura el periodo de ajustes, si hay mantenimiento y cuánto cuesta un cambio pequeño.
  • ¿Voy a poder gestionarla yo? Cambiar un texto o subir un producto no debería obligarte a llamar a nadie.
  • ¿Tienes proyectos parecidos al mío? No basta con que el portfolio sea bonito. Pide casos con contexto, que expliquen el problema y las decisiones que se tomaron.
  • ¿Qué incluye y qué no? Por escrito: páginas, funciones, integraciones, SEO técnico y versión móvil.

Cómo lo hago yo

Desde el primer día intento que el cliente entienda lo que estamos construyendo. No para que haga mi trabajo, sino para que nunca sienta ajeno algo que es suyo.

Casi nadie llega sabiendo qué es un hosting o un dominio, y no tiene por qué. Yo lo explico así: el ayuntamiento, que es donde compras el dominio, te da una dirección, que es el dominio. La parcela es el hosting, y tu casa, la web. Con eso ya tienes el mapa.

Con asociaciones como ANAC o Corazones Olvidados, buena parte del trabajo fue que el equipo pudiera gestionar las fichas de adopción y los formularios sin depender de mí para cada cambio.

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